Celebrado en el Mercado de la Cebada, Mercado Navarrete se articuló como una fiesta castiza y popular.
La colección combinó prendas de inspiración urbana con estilismos que remitían al folclore madrileño, entre batas, redes de mercadillo y chándales de estética noventera.
Modelos de todas las tallas, géneros y edades caminaron entre puestos reales, en un guiño a la diversidad no impostada. El desfile incluyó carritos de la compra y contó con figuras como Mario Vaquerizo, ampliando el formato creado en el Mercado de San Antón.