Con referencias directas a la iconografía africana, Eduardo Navarrete presentó Ukomavu en el entorno alternativo del Off Cibeles como su debut en la MBFWM.
La colección apostó por tejidos fluidos, estampados tribales y una paleta de tonos cálidos que evocaban el paisaje keniano. Las siluetas oversize y los turbantes confeccionados en seda marcaron el ritmo de un desfile con clara vocación narrativa.
La pasarela se convirtió en una suerte de crónica estética de su experiencia en África. El diseñador fusionó tradición visual y discurso identitario sin perder su habitual teatralidad. Una propuesta que ampliaba su imaginario creativo hacia un horizonte más global.